junio 28, 2022

“Un paseo al más allá” recorrido por la necrópolis de San Juan en Siguatepeque

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Siguatepeque-Comayagua. No cabe duda que los Campos Santos o  lugares de descanso eterno en cualquier  parte del mundo cautiva a las personas por la particularidad de los mismos, el misterio que rodea los cementerios captura la atención de muchos, a veces  por su curiosa infraestructura y en otras ocasiones por el arquetipo de personalidades enterradas en las necrópolis.

El cementerio municipal  San Juan de  la ciudad de  Siguatepeque no es la excepción, este camposanto se encuentra ubicada  en el barrio del mismo nombre y de acuerdo a los conocedores en el tema su construcción data del año de 1896.

Cabe destacar que el cementerio antes se encontraba  en el Barrio Abajo de Siguatepeque a orillas del río Guaratoro, muy cerca del centro de la ciudad, posteriormente en 1896  fue trasladado a un llano de tres manzanas a orillas del río Guique, propiedad en ese entonces del señor Juan de Dios Tròchez, derivándose de ahí su nombre (San Juan) y no como algunos piensan que procede a nombres bíblicos.

La necrópolis cuanta  con una entrada principal que conduce  a una calle peatonal amplia, con huellas  de cemento que  sirven para el acceso de vehículos fúnebres con el propósito que los féretros queden cercanos al sitio del terraje.

A través de sus diferentes  estructuras, el cementerio municipal  San Juan refleja las diferencias sociales del municipio, donde se puede observar  sepulcros de tierra, otros hechos de piedra y los más recientes y modernos se encuentran construidos de cemento y ladrillo convertidos algunos en grandes mausoleos que evocan castillos y palacetes.

Las tumbas echas de piedra datan de finales de 1,800, entre ellas se destacan los  sepulcros de los alcaldes de Siguatepeque José María Fonseca y Catarino Mejía este último enterrado  en el año de 1893 así como la del señor Miguel Ángel  Vásquez Toro con fecha de 1898 cuya leyenda se encuentra escrita en guijarro en números romanos.

Llama la atención las fechas de nacimiento de algunas de las personas fallecidas ahí enterradas, ya que datan de los años de 1,856 a 1,873, lamentablemente esos sepulcros en su  mayoría se encuentran  totalmente abandonados sin señales de algún tipo de mantenimiento.

Existen estructuras parcialmente edificadas y en alguno de los casos casi destruidas, de igual forma se observan tumbas en total abandono como el caso del sepulcro del reconocido doctor Genaro Muñoz Hernández el cual se encuentra olvidado por parte de sus descendientes y autoridades locales.

Así mismo, el  cementerio San Juan guarda los restos de prominentes personalidades de la vida política y pública del municipio, entre ellos las tumbas de los alcaldes de Siguatepeque  Ramón de Jesús Sabillòn, Salomón Sosa, Catarino Mejía y don Víctor Chávez así como de destacados locutores radiales como Jorge Polanco,  Fredy  Chávez Cruz y Carlos Humberto Vásquez entre otros.

El escritor local Walter Ulloa Bueso nos narra que en el camposanto San Juan también se encuentran los restos  de muchos extranjeros y que por esa razón es que en los epitafios de  las tumbas a veces  se pueden  leer nombres y apellidos foráneos como Reaños, Sàndres, Booth, Montes y Carranza entre otros.

“La población comúnmente enterraba a las personas bajo siete cuartas de tierra y solamente gente  pudiente mandaba  hacer tumbas en la superficie especialmente los extranjeros que en algunos casos provenían de Guatemala, El Salvador, Nicaragua, España y Alemania”, indicó.

Por otro lado, Rony  Burgos quien desde hace unos 10 años trabaja en el cementerio, informó que no existe un registro oficial  que indique el número de personas enterradas en la necrópolis y que el camposanto actualmente se encuentra totalmente abarrotado, reveló.

“Ya no hay permisos para  sepulturas en tierra,  solamente hay  permisos para  los que ya  tienen un nicho disponible, ellos si pueden proceder a depositar los  restos de sus familiares  en bóvedas pero hasta cierta altura ya que este cementerio está situado en un terreno flojo y no se puede hacer construcciones muy altas”, advirtió.

“Este cementerio tiene muchos años, hay construcciones de muchos años, el cementerio tiene tres manzanas a lo cuadrado, ya se quedó pequeño para  la ciudad  igual que el cementerio  Las Mercedes”, refirió.

Para finalizar, Burgos contó que en el cementerio se encuentran enterradas muchas personas que en vida conoció, como el caso de su amigo Jorge Polanco a quien vio por última vez en el camposanto acompañando un sepelio y que lamentablemente unos 15 días después era a él  al que estaban despidiendo y enterrando sus amigos y familiares”, recordó. E.P.Com.